Pensar en el futuro de manera integral

La izquierda y la derecha existen, por lo menos algo de ellas. Mouffe habla de que negar el antagonismo entre derecha e izquierda es negar la división que existe en la sociedad. No sé si es tan así, pero tampoco me arriesgo a decir que han desaparecido. El tema es que la discusión no es esa. La discusión es sobre oportunidades. Izquierda y derecha no son más que posiciones, si se sigue debatiendo entre una u otra no se llega a nada. No hay recetas mágicas ni una receta única. Hay oportunidades o no las hay, hay soluciones o no. Se necesitan inventiva y creatividad. Enfrentar problemas, buscar soluciones. Los extremos son TODOS malos.

Felipe Calderón en una entrevista de El País dice:

la disputa (de América Latina) es entre pasado y futuro, entre el pasado en términos económicos, con economías cerradas, centralizadas, o bien con mercado, competencia e inversión. El pasado en términos políticos son autoritarismos o personalismos, o el futuro, que es democracia y respeto a los derechos humanos.

Mercado, competencia, inversión. A muchos les puede sonar la parte de mercado y competencia a los 90’s, al Consenso de Washington. Pero no. Las “reformas” en los 90’s estuvieron mal hechas. Reformas mal hechas (por varios motivos) combinadas con la alza de las tasas de interés en los Estados Unidos desembocaron en lo que todos conocemos. Los mercados no son malos, la competencia no es mala, y la inversión menos. Es lo que se hace de y con ellos lo importante. La apertura debe hacerse de forma en que la volatilidad de los sectores más desprotegidos no crezca. La competitividad puede lograrse sin que lleve a desatender los derechos humanos y eso está íntimamente relacionado con el ambiente institucional del estado. La democracia no es democracia si sólo se trata de un acto electoral.

Hay que apostar al desarrollo local, la cooperación internacional tiene que ser base en toda estrategia, la forma en que se lleve a cabo es cuestión que debe adecuarse al tiempo y lugar. Una política exterior ausente, como la que tenemos hoy en Argentina, es un déficit muy grande.

El trabajo junto a las pymes, a las organizaciones de la sociedad civil, y las empresas tiene que estar basado en lógicas de ida y vuelta, si uno gana, ganan todos. Una red en la que los beneficios de uno no se dan sin los del otro. Los éxitos de un sector acarrean los del otro.

La educación, la innovación, el desarrollo tecnológico, son claves en el plan de cualquier país. La educación es el fundamento de todo el sistema. Sienta las bases de lo que serán las demás estrategias.

No se arregla todo de un día para el otro, pero el hecho de plantear objetivos a largo plazo no quita que partes de ese plan puedan traer beneficios en el corto plazo. El largo plazo incluye el presente. Ahora bien, para un plan a largo plazo se necesita de un compromiso de la sociedad y el gobierno. Algo difícil cuando en sociedades como la nuestra el lazo social está debilitado.

Para todo esto se necesita de una política integral. Si hablamos de política exterior no podemos olvidar a la interior. Las dos están ligadas. Y la exterior es el reflejo de lo que pasa en la interior. Si decimos política integral debemos dejar de lado teorías como la del goteo, o estados ausentes. No hay un sólo plan.

La economía es una herramienta. Ella y la política conforman una relación simbiótica. No se trata de que una sobrepase a la otra. Los instrumentos económicos no son propiedad de una ideología, doctrina o pensamiento. Cada uno puede venir de un pensamiento diferente, pero es un instrumento, y por lo tanto debe adecuarse al caso concreto. No se trata de aplicar recetas eternas, o de echar mano de teorías como se tratase de dogmas. No veo nada incongruente en que países como Chile y Brasil, supuestamente de orientación a la izquierda, tomen medidas a favor del mercado y la apertura económica. Hay que desmitificar a la política y a la economía. Y en ello la teoría debe acercarse a la realidad, para que el pasaje de teoría a praxis se pueda hacer. Política y economía deben ser operativas. Apuntar a soluciones. Eso no se logra si miramos la realidad con un ojo. El futuro se construye de manera integral.

Me enteré de la nota del Presidente de México en Los anaqueles.

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